Se intenta descontaminar, pero sin dejar de contaminar? Según sus datos, la principal planta de Ercros en Flix usa la electrólisis de cloro y sosa y emplea la tecnología de cela de mercurio.El mercurio es insoluble en agua y soluble en ácido nítrico. Cuando aumenta su temperatura produce vapores tóxicos y corrosivos, más pesados que el aire. Es dañino por inhalación, ingestión y contacto. Producto muy irritante para la piel, ojos y vías respiratorias.
Ademas de contaminar la atmosfera y el agua del rio Ebro, Ercros también necesita un vertedero.
El vertedero que usa Ercros en Flix tiene material radiactivo.Un análisis encargado a un laboratorio francés constata que los restos de material del vertedero municipal de Flix que gestiona la empresa Ercros contienen elementos radiactivos, y que éstos son similares a los detectados en el margen del río Ebro, frente a la planta de la empresa.
La empresa Ercros, que gestiona la instalación, ha acumulado durante años entre 200.000 y 360.000 toneladas de residuos, aproximadamente en el lecho y la orilla del río Ebro, procedentes del complejo químico que tiene en Flix.
El municipio de Flix ostenta un verdadero récord mundial que lo ha hecho famoso en las revistas científicas especializadas: varios estudios han hallado en sus habitantes los más altos niveles de hexaclorobenceno (HCB) jamás descritos en seres humanos. El HCB es una sustancia organoclorada altamente tóxica, que se está intentando erradicar en todo el mundo debido a sus efectos perniciosos sobre la salud.
"La peligrosidad del hexaclorobenceno ha llevado a incluir este compuesto en la lista de las 12 sustancias que se pretenden erradicar completamente de la faz de la Tierra, juntamente con las dioxinas, los PCB, el DDT y otros contaminantes orgánicos persistentes, según establece el denominado convenio de Estocolmo (véase el suplemento de Salud de EL PAÍS del martes 15 de enero de 2002)."
El primer estudio que desveló lo que ocurría en Flix se publicó en 1994 en la revista International Journal of Cancer. Este trabajo indicaba que los análisis realizados en 1989 y en 1992 ponían de manifiesto que la atmósfera de la localidad presentaba unos niveles de HCB unas 1.000 veces superiores a los normales.
En 1999 se publicó un revelador artículo en el número de marzo-abril de la revista Archives of Environmental Health, firmado por 11 investigadores entre los que destacan Jordi Sunyer, María Sala y Nuria Ribas, del Instituto Municipal de Investigaciones Médicas, de Barcelona (IMIM), y Joan Grimalt, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Esta vez se estudiaba una población global de 1.800 habitantes, y se detectaba que los habitantes de Flix 'tienen los mayores niveles de HCB jamás descritos'.
Los investigadores dicen que los peces del embalse de Flix no son aptos para el consumo:Una de las vías de incorporación del HCB identificadas fue el consumo de peces obtenidos en la localidad.
Jordi Sunyer, epidemiólogo del IMIM y uno de los autores de estos trabajos, considera que 'los peces del embalse de Flix no son aptos para la alimentación humana, y su consumo debería prohibirse'.
Una vez se incorpora al organismo, el HCB se acumula en la grasa, y su eliminación es muy lenta: la excreción diaria supone menos del 0,05% de la cantidad acumulada en la grasa de las personas, según indica un trabajo publicado en el año 2000 en Environmental Health Perspectives. Esta acumulación comporta que los individuos contaminados sigan estándolo durante mucho tiempo.
En el conjunto de la población sólo se perciben 'trastornos menores', agrega Sunyer, como 'alteraciones en el funcionamiento de la tiroides' descritas por estos investigadores, cuyas consecuencias están por determinar, aunque pueden tener efectos neurológicos, sobre todo en la población infantil.
Los niños nacidos en Flix centran actualmente la atención de los científicos:
Muestras de bebés nacidos entre 1997 y 1999 revelan que todos los recién nacidos ya presentan niveles detectables de HCB y de DDE (el metabolito resultante de la 'descomposición' del DDT) que se han incorporado al feto a través de la placenta.
Los investigadores han comprobado que la exposición intrauterina a HCB reduce el crecimiento del feto. Posteriormente, los niños seguirán incorporando HCB y otros compuestos a través de la lactancia materna, pero Sunyer añade que aun así las pruebas neuroconductuales realizadas indican que 'los beneficios de la lactancia materna compensan los problemas neurológicos que pueda causar el HCB en cuanto al desarrollo cognitivo'.
Jordi Sunyer y Núria Ribas son investigadores del Instituto Municipal de Investigaciones Médicas (IMIM) de Barcelona y han estudiado los efectos que produce el DDE, un metabolito del DDT, sobre un grupo de 100 niños de la zona de Flix, el otro punto negro del Ebro. Y sus resultados dejan poco margen a las dudas. Los niños que recibieron mayores dosis de DDE en su vida fetal han resultado tener una menor madurez mental y psicomotriz a los 13 meses de vida. Y eso que se trata de niños nacidos entre 1997 y 1999, mientras que la fábrica establecida en Flix, la empresa Ercros, dejó de fabricar DDT en 1971. La moraleja está clara: el DDT es tan persistente que sus efectos se manifiestan 30 años después e incluso en otra generación, pero seguimos contaminando.
En 2004 los altos cargos decidieron seguir poniendo tapones en las denuncias sobre la contaminación de la emprea ERCROS en Flix:
"BARCELONA, 28 de septiembre de 2004 (EUROPA PRESS)
El Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) ha anulado por motivos formales una sanción administrativa de 1.515 euros contra la empresa Ercros por los vertidos contaminantes arrojados al río Ebro, a su paso por el municipio de Flix (Tarragona).
La Sección Tercera de la Sala de lo Contencioso-administrativo del TJSC ha estimado el recurso interpuesto por la empresa química contra la resolución acordada por la Confederación Hidrográfica del Ebre (CHE), el 29 de junio de 2000, por la que se sancionaba a Ercros por los daños causados al dominio público por dicho vertido."
Todo tribunal, toda administración y toda persona esta mandada por el Gobierno, el cual utiliza toda empresa para combatir el tema económico. Las sanciones pueden alcanzar un valor infinito, pero se puede observar de manera lógica que una sanción no resuelve ni la más diminuta contaminación.
¿Donde esta la esmentada descontaminación de hace 2 años?
Las noticias nos asustan del mismo modo que nos tranquilizan llegando al olvido del terror.
Seguimos y seguiremos vendiendo nuestra vida, nuestra tierra y agua con otras vidas en ella, a cambio de dinero, sin pensar en nuestras futuras vidas. ¿O NO?
miércoles, 6 de enero de 2010
sábado, 7 de febrero de 2009
El primer escrit sera.....
S’hi ho miro serà perquè ho veig...
o si ho veig serà perquè o miro?
Es difícil començar a ocupar la primera línia d’un bloc, totes les crítiques que tens les perds a l’apropar els dits al teclat. Doncs la començo a veure solament en un petit pensar escrit.
M’agrada criticar, sempre m’afronto al efectes secundaris dels fets, però o deixarem per mes avant.
Faré el primer pas escrivint sobre el dia d’avui, la visita a Tarragona, el que puc recordar... doncs...
...quin cansament crea el conduir un cotxe, encara no se si em condueix ell als llocs o jo a ell, em treballen els cinc sentits en un mínim esforç cadascun.
E arribat a Tarragona, una ciutat costanera, ara mateix en una humitat salada i un olor a l’oli cremat que acostuma a quedar-se en la paella fent fumejar qualsevol aliment, contaminació. Vaig cap al lloc de la visita.
Fa fred, vent i està plovent d’una manera que creus inútil ficar-te davall d’un aparell per no mullar-te, doncs xop e arribat a l’hospital, serà per la creença? En una part si, però el que personalment culpo mes es no portar el típic paraigües en el cotxe.
Tinc la visita a les 12:15h, arribo abans, normal, però m’agafen casi una hora mes tard, també normal. Al no saber molt en geografia penso que la solució d’aquest cas es que hi ha llocs que tenen un horari per davant o darrera del nostre, com Canàries. Crec que en Tarragona no lliga molt.
La visita es ràpida, una centèsima part del viatge que em toca fer. L’únic que desitjo de ella es que el doctor digui el de sempre: “Torna d’aquí...”
Abandono l’hospital creient-me que m’equivoco de sortida, el clima a canviat totalment, la tarda es d’estiu.
La fam em supera, ja son les casi les 15h, el primer restaurant que trobo el bec de gran qualitat. Serà per gana?. Ja soc dins sense saber el nom del lloc que e triat per dinar.
Directament ocupo la taula en la zona dels no fumadors, que frontalment, hi ha quatre passes, en res que m’impedeixi sentir, olorar i veure, està la zona dels si fumadors. Veig un aparell que absorbeix fum, no dona l’abast. Fa un petit soroll estrany, trobo que es normal al respirar fum obligadament tot el dia. Podrà tenir un risc de càncer com les persones? No. Doncs no em cal patir.
La carta de la casa em talla la vista frontal de cop. La manera en que el cambrer me l’ofereix pareix que m’ordeni a oblidar els efectes del tabac. Li demano el menú del dia, es la manera en que tarden menys en servir-te, en aquest cas per l’ urgència alimentaria que m’estic afrontant. El cambrer desapareix, començo a relaxar-me, tinc una estona d’espera que soc lliure en el pensar.
Començo fixant-me en la prima i dèbil cuixa de pernil que tinc al davant, a cinc passes, dins la zona de fumadors. Està tapada per un drap net, o com a mínim es blanc. En la mateixa direcció allargant la vista i continuant en la sala de poc oxigen, veig una noia jove, arraconada i sola, menjant-se un plat d’arròs acompanyat d’una Coca-Cola. Serà un combinat d’arròs, cafeïna, gas i nicotina.
Crec que jo no e demanat beure.
Una altra taula, continuant en la zona cancerígena, està ocupada per dos senyors. Un vestit d’empresari, l’altre en una vestimenta mes casolana. Pareix que no lligui molt, però el que acaba de deslligant-ho es que l’empresari nomes gaudeix del vestit, i el casolà porta un rellotge d’orat, ulleres de sol sobre el pel totalment negre i un maletí lligat en la pota davantera de la pròpia cadira.
Un parell de taules mes estan ocupades en la zona perfumada col·lectivament de tabac.
Els que m’acompanyen en la zona de no fumadors m’obliguen girar el cap en direcció oest. Al costat esquerra dos senyores. La primera observació no detecta res, la segona nomes les diferència l’una de l’altra en la roba. El normal es veure aquesta igualtat en genètica per la televisió, pel·lícules, notícies, entrevistes... Pels passejos podem trobar cotxets de dos places per recents nascuts. De vegades dos joves iguals passejant en els seus pares. Però, trobar-me en un restaurant, on les persones mes pròximes que tinc durant el temps alimentari siguin dos senyores, en mes de cinquanta anys viscuts i bessones acostuma a ser difícil, no crec tornar-ho a viure.
La seva taula està davant del moble utilitzat per a oferir, a la vista de tots, els vins. No sem cau molt be en el fet que tinc que aguantar un temps sense consumir alcohol per causes de medicació. Però no em neguen l’observació de les begudes.
Els que m’absorbeixen mes la vista son els vins negres, no puc llegir el nom de cadascun, un d’ells que està mes prop encara puc llegir forçadament: “Sangre de toro”. Em fereix tenir en servei begudes que no puc beure durant el dinar, però em fa sagnar els llavis que l’únic que la meva pròpia vista identifica es el vi que sempre li e penjat una medalla en la seva aroma, el seu color, el gust i l’espessor líquida que t’engoleix ella a tu.
En seguida torna a aparèixer el cambrer, esta vegada en les mans lliures i demanant-me disculpes per no haver-me preguntat el que desitjo per a beure, i dient-me: “com que abans no m’has demanat res...” Te raó, i també em fa veure una part de la qualitat dels cambrers, uns te ho ofereixen preguntant i a altres no els importes. Li demano una aigua. Sort que no a tingut temps d’oferir-me el vi de la casa per acabar d’afonar-me.
Al costat dret i ha dos passes em queda la paret, tapada pels armaris d’eines del treball que efectuarem, els coberts. A sobre els coberts està la televisió transferint els Simpson, en un gran esforç d’oïda podria arribar a saber el que estan dient, no perquè estigui fluix el volum, es per la mescla d’una música suau però animada en el mateix nivell de sonoritat. En la mescla dels dos em queda un únic so que sentiré sense escoltar-lo durant tot el dinar.
Ja tinc el primer plat, acompanyat en la gerra d’aigua, estrany haver-me servit en gerra en un restaurant. No tinc temps en veure el plat acabat de servir, la gana ja esta liquidada. Seguidament em porten el segon plat, ja se m’ha calmat el mal de cor. Es peix, crec que alguna cosa li han fet al pobre animal, per la pronunciació el comparava en un “rap”, o en la “dorada”, però el que estic veient es un peix planxat perfecte i al complet, el giro i ara si que estic segur que el cuiner la planxat. Recordaré el nom de “llenguado”.
A meitat dinar arriba un senyor de gran edat, des de lluny m’havia semblat un vagabund. A ocupat la taula de darrera les dos bessones, solitari. Ara si que tinc que forçar el coll per observar-lo i dissimular la meva pròpia batxilleria. Em costa compartir un lloc havent-hi alguna cosa o persona sense descriure. Cabell i barba blancs, en sabates, pantalons d’un fi teixit i una americana de pell fina i de color marró clar. El primer que fa al seure es deixar sobre la taula una neta i lluenta pipa, pareix acabada de sortir d’una tintoreria. No a triat la zona de fumadors, pot ser un senyor comprensiu. La mateixa persona, un cop observada, la primera imatge que e tingut de vagabund canvia solament fent una petita observació en la definició.
El segon plat nomes està decorat en espines. El cambrer torna finalment per les postres, de totes les que m’ofereix escullo la que mes confiança em dona, el plàtan. M’agrada saber que un cop nu soc jo el primer de veure’l.
La gent comença a marxar. Els dos fumadors, el casolà i “l’entrajat”, s’aixequen de la taula, es donen la mà dreta per acomiadar-se o quedar d’acord en algun cas, aguantant en la mà esquerra el cigarret fumejant i desapareixent, nomes un d’ells passa per caixa a pagar dos menús. Quin dels dos paga? Pot ser tant un com l’altre, en la manera que ho pensem canviem el sentit del maletí en diners o paperassa.
La jove arraconada ja a acabat de dinar. Esta intentant que li agafin la trucada que està fent, es pot veure com no li contesten, ansen un cigarret, continua repetint i insistint en la trucada. Se li presenta el cambrer en una tassa d’aigua calenta i una petita bossa d’herbes, una “manzanilla”. S’ho deixa apartat, ja està en contacte en la persona que volia parlar. El discurs s’observa com els seu rostre tant esta trist com content, repeteix el tabac. Pot parlar en un familiar, un amic o amiga, el seu xicot, crec que avui en dia tots podem tenir els mateixos sentiments que expressa en qualsevol persona. Te temps per tornar a repetir en tabac, costa de creure que dona tanta valentia en els seus mals efectes que pot produir.
La durada de la trucada a sigut bastant llarga, es desconnecta de l’aparell fent una bufada seca i curta cap al serrell, la trucada la degut esgotar, i barrejant el fum encara mes. S’apropa l’últim beure del dinar i nomes tocar-lo arqueja les selles exageradament, vol dir que no sap el temps que a passat parlant pel mòbil, la “manzanilla” està freda.
Me acabat el plàtan sense adonar-me’n, nomes li queda la pell, no me la menjo, serà perquè mai e vist algú menjant-se-la, serà perquè te mal gust o ens pot crear un mal en el propi cos?
Ja es tard, avui no faig el cafè, encara podré tenir temps per començar d’hora al treball.
Abandono la taula i perdo de vista frontal la zona dels fumadors. Vaig cap al caixer.
Tinc una parada del propi pensament al moment que el senyor de la pipa em demana si li puc passar el diari que es troba en la barra del caixer. Es un diari d’economia, la paraula “crisis” repetida tres cops en portada. Un cop fet el favor em dona unes gracies poc definibles seguides d’aquesta frase: “Solament escrivint pots veure la imatge que tenia, te i tindrà qualsevol cosa o fet”. Es deixa caure la vista cap al diari. Vaig a pagar sense pensar en res.
La caixera nota que tinc un tremolor a les mans, al moment que li pago en un bitllet de 50€ li desapareixen els meus dits tremolosos. Em torna el canvi, al tiquet e vist que no han contat l’aigua, abans de dir-li m’informa que el cambrer que e tingut li havien cridat l’atenció pel cas de no oferir-me res per beure i l’aigua era d’unes fonts úniques, estava servida en gerra per tenir millor servei que en botella.
Quantes històries es poden viure en un dinar que no tens ningú en companyia.
Surto del restaurant d’històries reals. El temps continua sent estiuenc, vaig en camí al cotxe i una trucada em fa reduir la velocitat del caminar en panxa plena. Es ella, la persona que mes m’interessa.
Fem una salutació ràpida i programem l’hora i el lloc en que pugem coincidir. Ja tinc el cotxe apunt, començo el viatge de retorn al poble, tranquil i escoltant noticies en la radio. L’únic que esta passant-me per la ment es el que sempre m’està dient i proposant ella, que tinc la imaginació fora d’òrbita i tindria que provar d’escriure el que poques vegades comento i que potser sempre estic pensant.
Em torna la vista el senyor de la pipa i el seu consell, en que solament escrivint o puc veure tot. Ara si, només em faltava unir-lo en el d’ella per poder començar a escriure.
Ja entro a la ribera d’Ebre per la part de Mora la Nova, la vista de la vall impressiona fins que et notes la pell freda i rasposa pels pors tancant-se juntament amb els petits pels que es fiquen firmes i en defensa punti agudament. Crec que si la memòria sem manté, escriure el matí que e viscut a Tarragona, començaré un bloc, el que fa temps que insisteix ella per a poder saber el que penso quan no parlo, el no conèixer mai el meu pensar quan estic en silenci. Ella veurà que sense parlar, podem continuar sentint-nos els dos junts solament mirant i veient els ulls oberts l’un a l’altre.
Tindre temps en una tarda per escriure, treballar, dutxar-me, afaitar-me, sopar i portar a ella al cine? Alguna cosa pot faltara.
Es difícil trobar el temps d’escriptura.
Aquest primer escrit solament desitjo que la primera persona que el comenti sigui la “ella” o amiga de l’escrit.
La que e cregut en agafar la ploma per escriure.
Desitjo que t’agradi.
El pròxim escrit serà l’opinió personal que ens causa la crisi econòmica.
o si ho veig serà perquè o miro?
Es difícil començar a ocupar la primera línia d’un bloc, totes les crítiques que tens les perds a l’apropar els dits al teclat. Doncs la començo a veure solament en un petit pensar escrit.
M’agrada criticar, sempre m’afronto al efectes secundaris dels fets, però o deixarem per mes avant.
Faré el primer pas escrivint sobre el dia d’avui, la visita a Tarragona, el que puc recordar... doncs...
...quin cansament crea el conduir un cotxe, encara no se si em condueix ell als llocs o jo a ell, em treballen els cinc sentits en un mínim esforç cadascun.
E arribat a Tarragona, una ciutat costanera, ara mateix en una humitat salada i un olor a l’oli cremat que acostuma a quedar-se en la paella fent fumejar qualsevol aliment, contaminació. Vaig cap al lloc de la visita.
Fa fred, vent i està plovent d’una manera que creus inútil ficar-te davall d’un aparell per no mullar-te, doncs xop e arribat a l’hospital, serà per la creença? En una part si, però el que personalment culpo mes es no portar el típic paraigües en el cotxe.
Tinc la visita a les 12:15h, arribo abans, normal, però m’agafen casi una hora mes tard, també normal. Al no saber molt en geografia penso que la solució d’aquest cas es que hi ha llocs que tenen un horari per davant o darrera del nostre, com Canàries. Crec que en Tarragona no lliga molt.
La visita es ràpida, una centèsima part del viatge que em toca fer. L’únic que desitjo de ella es que el doctor digui el de sempre: “Torna d’aquí...”
Abandono l’hospital creient-me que m’equivoco de sortida, el clima a canviat totalment, la tarda es d’estiu.
La fam em supera, ja son les casi les 15h, el primer restaurant que trobo el bec de gran qualitat. Serà per gana?. Ja soc dins sense saber el nom del lloc que e triat per dinar.
Directament ocupo la taula en la zona dels no fumadors, que frontalment, hi ha quatre passes, en res que m’impedeixi sentir, olorar i veure, està la zona dels si fumadors. Veig un aparell que absorbeix fum, no dona l’abast. Fa un petit soroll estrany, trobo que es normal al respirar fum obligadament tot el dia. Podrà tenir un risc de càncer com les persones? No. Doncs no em cal patir.
La carta de la casa em talla la vista frontal de cop. La manera en que el cambrer me l’ofereix pareix que m’ordeni a oblidar els efectes del tabac. Li demano el menú del dia, es la manera en que tarden menys en servir-te, en aquest cas per l’ urgència alimentaria que m’estic afrontant. El cambrer desapareix, començo a relaxar-me, tinc una estona d’espera que soc lliure en el pensar.
Començo fixant-me en la prima i dèbil cuixa de pernil que tinc al davant, a cinc passes, dins la zona de fumadors. Està tapada per un drap net, o com a mínim es blanc. En la mateixa direcció allargant la vista i continuant en la sala de poc oxigen, veig una noia jove, arraconada i sola, menjant-se un plat d’arròs acompanyat d’una Coca-Cola. Serà un combinat d’arròs, cafeïna, gas i nicotina.
Crec que jo no e demanat beure.
Una altra taula, continuant en la zona cancerígena, està ocupada per dos senyors. Un vestit d’empresari, l’altre en una vestimenta mes casolana. Pareix que no lligui molt, però el que acaba de deslligant-ho es que l’empresari nomes gaudeix del vestit, i el casolà porta un rellotge d’orat, ulleres de sol sobre el pel totalment negre i un maletí lligat en la pota davantera de la pròpia cadira.
Un parell de taules mes estan ocupades en la zona perfumada col·lectivament de tabac.
Els que m’acompanyen en la zona de no fumadors m’obliguen girar el cap en direcció oest. Al costat esquerra dos senyores. La primera observació no detecta res, la segona nomes les diferència l’una de l’altra en la roba. El normal es veure aquesta igualtat en genètica per la televisió, pel·lícules, notícies, entrevistes... Pels passejos podem trobar cotxets de dos places per recents nascuts. De vegades dos joves iguals passejant en els seus pares. Però, trobar-me en un restaurant, on les persones mes pròximes que tinc durant el temps alimentari siguin dos senyores, en mes de cinquanta anys viscuts i bessones acostuma a ser difícil, no crec tornar-ho a viure.
La seva taula està davant del moble utilitzat per a oferir, a la vista de tots, els vins. No sem cau molt be en el fet que tinc que aguantar un temps sense consumir alcohol per causes de medicació. Però no em neguen l’observació de les begudes.
Els que m’absorbeixen mes la vista son els vins negres, no puc llegir el nom de cadascun, un d’ells que està mes prop encara puc llegir forçadament: “Sangre de toro”. Em fereix tenir en servei begudes que no puc beure durant el dinar, però em fa sagnar els llavis que l’únic que la meva pròpia vista identifica es el vi que sempre li e penjat una medalla en la seva aroma, el seu color, el gust i l’espessor líquida que t’engoleix ella a tu.
En seguida torna a aparèixer el cambrer, esta vegada en les mans lliures i demanant-me disculpes per no haver-me preguntat el que desitjo per a beure, i dient-me: “com que abans no m’has demanat res...” Te raó, i també em fa veure una part de la qualitat dels cambrers, uns te ho ofereixen preguntant i a altres no els importes. Li demano una aigua. Sort que no a tingut temps d’oferir-me el vi de la casa per acabar d’afonar-me.
Al costat dret i ha dos passes em queda la paret, tapada pels armaris d’eines del treball que efectuarem, els coberts. A sobre els coberts està la televisió transferint els Simpson, en un gran esforç d’oïda podria arribar a saber el que estan dient, no perquè estigui fluix el volum, es per la mescla d’una música suau però animada en el mateix nivell de sonoritat. En la mescla dels dos em queda un únic so que sentiré sense escoltar-lo durant tot el dinar.
Ja tinc el primer plat, acompanyat en la gerra d’aigua, estrany haver-me servit en gerra en un restaurant. No tinc temps en veure el plat acabat de servir, la gana ja esta liquidada. Seguidament em porten el segon plat, ja se m’ha calmat el mal de cor. Es peix, crec que alguna cosa li han fet al pobre animal, per la pronunciació el comparava en un “rap”, o en la “dorada”, però el que estic veient es un peix planxat perfecte i al complet, el giro i ara si que estic segur que el cuiner la planxat. Recordaré el nom de “llenguado”.
A meitat dinar arriba un senyor de gran edat, des de lluny m’havia semblat un vagabund. A ocupat la taula de darrera les dos bessones, solitari. Ara si que tinc que forçar el coll per observar-lo i dissimular la meva pròpia batxilleria. Em costa compartir un lloc havent-hi alguna cosa o persona sense descriure. Cabell i barba blancs, en sabates, pantalons d’un fi teixit i una americana de pell fina i de color marró clar. El primer que fa al seure es deixar sobre la taula una neta i lluenta pipa, pareix acabada de sortir d’una tintoreria. No a triat la zona de fumadors, pot ser un senyor comprensiu. La mateixa persona, un cop observada, la primera imatge que e tingut de vagabund canvia solament fent una petita observació en la definició.
El segon plat nomes està decorat en espines. El cambrer torna finalment per les postres, de totes les que m’ofereix escullo la que mes confiança em dona, el plàtan. M’agrada saber que un cop nu soc jo el primer de veure’l.
La gent comença a marxar. Els dos fumadors, el casolà i “l’entrajat”, s’aixequen de la taula, es donen la mà dreta per acomiadar-se o quedar d’acord en algun cas, aguantant en la mà esquerra el cigarret fumejant i desapareixent, nomes un d’ells passa per caixa a pagar dos menús. Quin dels dos paga? Pot ser tant un com l’altre, en la manera que ho pensem canviem el sentit del maletí en diners o paperassa.
La jove arraconada ja a acabat de dinar. Esta intentant que li agafin la trucada que està fent, es pot veure com no li contesten, ansen un cigarret, continua repetint i insistint en la trucada. Se li presenta el cambrer en una tassa d’aigua calenta i una petita bossa d’herbes, una “manzanilla”. S’ho deixa apartat, ja està en contacte en la persona que volia parlar. El discurs s’observa com els seu rostre tant esta trist com content, repeteix el tabac. Pot parlar en un familiar, un amic o amiga, el seu xicot, crec que avui en dia tots podem tenir els mateixos sentiments que expressa en qualsevol persona. Te temps per tornar a repetir en tabac, costa de creure que dona tanta valentia en els seus mals efectes que pot produir.
La durada de la trucada a sigut bastant llarga, es desconnecta de l’aparell fent una bufada seca i curta cap al serrell, la trucada la degut esgotar, i barrejant el fum encara mes. S’apropa l’últim beure del dinar i nomes tocar-lo arqueja les selles exageradament, vol dir que no sap el temps que a passat parlant pel mòbil, la “manzanilla” està freda.
Me acabat el plàtan sense adonar-me’n, nomes li queda la pell, no me la menjo, serà perquè mai e vist algú menjant-se-la, serà perquè te mal gust o ens pot crear un mal en el propi cos?
Ja es tard, avui no faig el cafè, encara podré tenir temps per començar d’hora al treball.
Abandono la taula i perdo de vista frontal la zona dels fumadors. Vaig cap al caixer.
Tinc una parada del propi pensament al moment que el senyor de la pipa em demana si li puc passar el diari que es troba en la barra del caixer. Es un diari d’economia, la paraula “crisis” repetida tres cops en portada. Un cop fet el favor em dona unes gracies poc definibles seguides d’aquesta frase: “Solament escrivint pots veure la imatge que tenia, te i tindrà qualsevol cosa o fet”. Es deixa caure la vista cap al diari. Vaig a pagar sense pensar en res.
La caixera nota que tinc un tremolor a les mans, al moment que li pago en un bitllet de 50€ li desapareixen els meus dits tremolosos. Em torna el canvi, al tiquet e vist que no han contat l’aigua, abans de dir-li m’informa que el cambrer que e tingut li havien cridat l’atenció pel cas de no oferir-me res per beure i l’aigua era d’unes fonts úniques, estava servida en gerra per tenir millor servei que en botella.
Quantes històries es poden viure en un dinar que no tens ningú en companyia.
Surto del restaurant d’històries reals. El temps continua sent estiuenc, vaig en camí al cotxe i una trucada em fa reduir la velocitat del caminar en panxa plena. Es ella, la persona que mes m’interessa.
Fem una salutació ràpida i programem l’hora i el lloc en que pugem coincidir. Ja tinc el cotxe apunt, començo el viatge de retorn al poble, tranquil i escoltant noticies en la radio. L’únic que esta passant-me per la ment es el que sempre m’està dient i proposant ella, que tinc la imaginació fora d’òrbita i tindria que provar d’escriure el que poques vegades comento i que potser sempre estic pensant.
Em torna la vista el senyor de la pipa i el seu consell, en que solament escrivint o puc veure tot. Ara si, només em faltava unir-lo en el d’ella per poder començar a escriure.
Ja entro a la ribera d’Ebre per la part de Mora la Nova, la vista de la vall impressiona fins que et notes la pell freda i rasposa pels pors tancant-se juntament amb els petits pels que es fiquen firmes i en defensa punti agudament. Crec que si la memòria sem manté, escriure el matí que e viscut a Tarragona, començaré un bloc, el que fa temps que insisteix ella per a poder saber el que penso quan no parlo, el no conèixer mai el meu pensar quan estic en silenci. Ella veurà que sense parlar, podem continuar sentint-nos els dos junts solament mirant i veient els ulls oberts l’un a l’altre.
Tindre temps en una tarda per escriure, treballar, dutxar-me, afaitar-me, sopar i portar a ella al cine? Alguna cosa pot faltara.
Es difícil trobar el temps d’escriptura.
Aquest primer escrit solament desitjo que la primera persona que el comenti sigui la “ella” o amiga de l’escrit.
La que e cregut en agafar la ploma per escriure.
Desitjo que t’agradi.
El pròxim escrit serà l’opinió personal que ens causa la crisi econòmica.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)